Empresarios de la urbanización Díaz Casanova denuncian su abandono. Se quejan de falta de limpieza, jardines descuidados, botellones y carreras ilegales y vertidos de escombros

Cansado de trasladar al Ayuntamiento las deficiencias y carencia de servicios que presenta la Urbanización Díaz Casanova. Eso es lo que expone Niber León, empresario que tiene su centro de trabajo en esta parte de la ciudad alta y que habla en nombre de quienes como él sufren «el abandono absoluto» en el que asegura se encuentra la zona.

«Vivo aquí, así que soy el más motivado para reclamar que se ponga orden y limpieza en la urbanización», dice al recordar que en el área industrial existe también una zona residencial que, reconoce, padece la misma falta de atención.

Apunta que lo que ahora denuncia públicamente ya lo ha comunicado de manera reiterada al Ayuntamiento de la capital grancanaria a través de la aplicación LPA Avisa, una herramienta a disposición del ciudadano para que dé cuenta de los desperfectos que encuentra en los espacios públicos del municipio.

Sin embargo, asegura que esta vía de denuncia se ha presentado ineficaz, a tenor de la falta de respuesta municipal. «He mandado una media de dos o tres fotos semanales a LPA Avisa desde que se puso en marcha la aplicación. Pero la única respuesta que dan es que mi denuncia queda notificada y se trasladará al servicio correspondiente», indica.

Añade, que esta inacción es precisamente la que ha llevado a un grupo de empresarios del entorno, entre lo que se incluye y a los que da voz, a unirse. Y avanza que ya trabajan en la creación de una asociación desde la que poder defender sus intereses.

Comenta que entre las principales quejas que mantienen quienes trabajan y viven en la urbanización figura la falta de cuidado de las zonas ajardinadas. «Instalaron el riego por goteo y plantaron tres plantitas hace cuatro años y nunca más han vuelto», explica. Además, afirma que «el riego se rompió, ya no existe», con lo que se ha secado todo lo plantado porque «no ha habido ningún tipo de mantenimiento».

Hoy el aspecto que presentan unos espacios que debían ser zonas verdes es el de un erial pues no ha logrado sobrevivir nada.

Comenta que la prueba palpable del abandono son los hierbajos que han colonizado las aceras y la calzada en diferentes puntos de la urbanización y que ya alcanzan una altura considerable. «Por aquí no pasa un jardinero ni equivocado», lamenta.

Otro de los problemas que afrontan, relata, es el de la basura que dejan las personas que acuden por la noche a hacer botellón y que nadie retira. « Cajas de pizza, de hamburguesas y dos millones de envases de cerveza» es la huella que dice que dejan quienes acuden a beber y escuchar música con sus coches, y que son incapaces de llevarse consigo los residuos que generan. «Lo máximo que hacen es traer una bolsa de basura que llenan pero también dejan aquí cuando se van», comenta.

Pero confirma que esta basura no es la única que se amontona en las calles de la Urbanización Díaz Casanova, ya que es fácil ver cúmulos de cristales y restos de piezas de baño, entre otros enseres, abandonados en las laderas pero también en sobre las aceras.

Dice que en este caso el problema lo originan quienesacuden «a llevar metales» a «la recuperadora» que se encuentra en la zona. Explica que son personas «con problemas de drogadicción» que dejan en plena vía los elementos que no aceptan en este centro, al que asegura ya ha «llamado la atención» y ha pedido «que ponga un contenedor en la calle» para que quienes le llevan material depositen en él lo que no se puede rescatar.

Dice que a esto se suma el que hay ciudadanos poco cívicos que acuden a la urbanización a realizar vertidos ilegales de escombros. «Hacen obras y en lugar de llevar los escombros a un punto limpio, los tiran aquí», critica.

Otro aspecto que preocupa es que «hay carreras ilegales todas la noches». De ahí que proponga al Ayuntamiento que instale lomos de asno «para evitar los problemas que genera estos chicos», a los que señala también como responsables de la basura que hay en la urbanización.

«Vienen con coches impecables, las chicas inmaculadas, equipos de música a tope, pero dejan una cochinada a diario», se queja. Y es que apunta que «además del botellón, vienen a mantener relaciones y tiran el preservativo a la calle, en el mismo sitio al que vuelven al día siguiente, sobre la misma mierda», algo que «no me cabe en la cabeza».

Por todas estas circunstancias, afirma que lo que se conoce como «el balcón Las Palmas», por las magníficas vistas de la Bahía del Confital y de la urbe que se observan desde esta parte, se ha transformado «en un vertedero».

Además, cree que es «injusto» que esta realidad perjudique las propuestas culturales que han llegado a la zona con La Fábrica de La Isleta, que cree un aliciente pues organizan «eventos nocturnos con música en directo».

Ante eso, los empresarios quieren reaccionar y unirse «para conseguir una urbanización limpia, ordenada y terminar con el vertedero, porque estamos abandonados de la mano de Dios».

Agrega que incluso estudian la posibilidad de acotar «un sector» del área industrial para que solo puedan acceder «los que tenemos empresas o vivimos aquí». Algo que considera factible y que implicaría instalar una valla, como hay en espacios similares.

Fuente: www.canarias7.es

Actualizado: 15 noviembre 2021